En el corazón de Putumayo, en Puerto Asís, una bandera de seis colores rompió el gris del cielo de una tarde oscura y lluviosa. Se izó frente a la alcaldía del municipio como si buscara permiso del viento —y tal vez del pasado— para ondear con orgullo. No fue solo una ceremonia institucional. Fue una coreografía de resistencia.



















