“Si no creyera en la locura, de la garganta del sinsonte” empieza Silvio Rodríguez, gran amigo de Pepe Mujica: La Maza. Una canción que expresa la necesidad del alma en las acciones, en las luchas y en la vida, ya que sin esta, todo lo anterior no tiene sentido. Sentido que Pepe supo darle al soneto con su vida como ejemplo, por lo que es uno de los personajes que más impactó a las sociedades en América Latina.

Murió Pepe Mujica, el hombre que enseñó al mundo que actuar tal como se piensa, y por lo que se lucha, si es posible. La triste noticia se conoció el 13 de mayo a sus 89 años, tras sufrir un cáncer de esófago que apagó su vida.

José Mujica, más conocido como Pepe Mujica, vivió intensamente, pero no como vivimos la mayoría, sumergidos en la sociedad de consumo. Pepe siempre tuvo claro algo, buscaba mejorar su sociedad desde las acciones que pudiera efectuar.

La justicia social siempre fue su brújula, pero eso nunca fue excusa para no comprender el cambio de los tiempos.

Miles de ciudadanos despidieron a José Mujica Cordano. Foto: Camilo dos Santos Ayala, Presidencia de la República Oriental del Uruguay.

Fue parte de la guerrilla de los Tupamaros, en su natal Uruguay, en los momentos más álgidos de la dictadura. Fue capturado y duró más de 15 años en la cárcel, donde no solo fue privado de la libertad, sino que muchos de sus derechos fundamentales fueron vulnerados: fue torturado, pasó hambre y no vio la luz del día en muchas semanas. Sin embargo, sus ganas de cambiar la sociedad no se quedaron allí encerradas.

Cuando recobró la libertad, la democracia había vuelto a la sociedad uruguaya, eso le permitió llevar sus ideales a la arena política, bajo el Movimiento de Participación Popular.

Durante finales del siglo XX e inicios de siglo XXI fue diputado y senador en varias oportunidades. Posteriormente, fue ministro de agricultura y pesca, y, años más tarde, se iba a convertir en candidato presidencial. En 2009 fue electo, en segunda vuelta, con más del 50% de los votos, por primera vez un ex integrante de los Tupamaros era electo como presidente de Uruguay. Sus políticas iban a ser las más progresistas de América Latina, aun con gobiernos como los de Hugo Chávez, Evo Morales o Rafael Correa, que se suponían más radicales. La legalización del matrimonio igualitario, de la marihuana y del aborto, fueron políticas que dejaron de lado preceptos religiosos o moralistas de la sociedad y que fueron directamente a mejorar la vida de los ciudadanos.

Tres días de duelo vivió el pueblo uruguayo tras la muerte de José Mujica. Foto: Camilo dos Santos Ayala, Presidencia de la República Oriental del Uruguay.
Foto: Camilo dos Santos Ayala, Presidencia de la República Oriental del Uruguay.

La forma de vida de Pepe Mujica, su gestión política y su lucha, debe ser un ejemplo para todos los que buscamos hacer una sociedad más justa, pero que tenemos muchas contradicciones encima.

Fue un progresista en todo el sentido de la palabra, a pesar de ser un socialista del siglo XX, no se quedó atrás a los retos que trajo el nuevo milenio, al contrario de muchos revolucionarios que cuando llegaron al poder y claramente mostraron su cara más conservadora,

Mujica nunca se negó a replantear sus ideales, obviamente sin tocar los principios, pero considerando las nuevas dinámicas de la sociedad. Fueron transversales con todas las luchas sociales y con el transcurso del tiempo, dándole su justa proporción a todos los grupos poblacionales.

Una de las decisiones fundamentales de vida, que lo expresó en su carrera política, fue vivir como lo hace la mayoría, no en el palacio presidencial, durante su mandato, sino en su casa de siempre, a las afueras de Montevideo, cultivando flores y frutas.

Esto causó sorpresa en la mayoría del mundo, muchos medios de comunicación quisieron comprobar que esto no fuera un montaje, BBC, CNN, EFE, entre otras grandes cadenas lo visitaron y al ver que era verdad lo bautizaron como el presidente más pobre del mundo.

Mauricio Rosencof le dedicó un poema a José Mujica. Foto: Camilo dos Santos Ayala, Presidencia de la República Oriental del Uruguay.

Lucía Topolansky, esposa de Pepe Mujica, durante el velatorio de su esposo. Foto: Camilo dos Santos Ayala, Presidencia de la República Oriental del Uruguay.

Y el mensaje que Mujica mandó después de ese apodo fue magistral, no sólo criticó la sociedad de consumo y los mandatarios que no viven como lo hace su pueblo, sino que hizo un llamado a la sociedad enteraBu, para darle verdadera importancia a lo importante, no al simple consumo.

Por último, a pesar de haber militado en la guerrilla de los Tupamaros, de haber vivido el punto más álgido de la Guerra Fría y el Plan Condor en América Latina, no se quedó allí, sino que afirmó que el odio es lo peor que les puede pasar a las sociedades hermanas. No persiguió a sus victimarios, sino que trabajó por una sociedad en donde todos, incluso ellos, pudieran estar bien.

En resumidas cuentas, como todo ser humano tuvo errores en el transcurso de su vida, pero todo lo que hizo fue con un solo objetivo, mejorar la sociedad en donde le tocó habitar y vivir una vida coherente, digna de ser recodada. Hasta siempre, Pepe.

Miles de ciudadanos despidieron a Pepe Mujica. Foto: Camilo dos Santos Ayala, Presidencia de la República Oriental del Uruguay.
¿Te gustó lo que leíste?
(Votos: 7 Promedio: 5)
, , ,
Publicaciones similares
Latest Posts from