Un poeta, película del paisa Simón Mesa Soto, ganó el premio del jurado Un Certain Regard, en el festival de cine de Cannes. Su segundo galardón en este certamen, tras su palma de oro a cortometraje por Leidi (2014).
Un poeta, que se estrenó hace dos días con la presencia de su director y el actor Ubeimar Ríos, fue aclamada por el público, “quienes se sintieron muy conmovidos por su actuación”, dijo Manuel Ruíz, productor de la película.
Ubeimar Ríos dio vida a Óscar Restrepo, un poeta a quien la poesía no le trajo ninguna gloria. Y que en su camino a la vejez, envejecido y errático, ha sucumbido al cliché del poeta en la penumbra, señala la sinopsis del largometraje.

Y en medio de eso, conoce a Yurlady, una humilde adolescente que trae luz a sus días, mientras le ayuda a cultivar su talento. “Pero arrastrarla al mundo de los poetas, tal vez no sea el camino”.
Director y guionista, Simón Mesa Soto, ha ganado dos premios en Cannes. Palma de Oro a cortometraje –Palm d’or Short Film – por Leidi. La historia de una adolescente, que, entre las calles de una Medellín soleada, busca a Alexis, el padre de su bebe, quien no aparece en días. Y ahora el premio del jurado a Una cierta mirada –Un certain mirage–.
El largometraje no ha sido estrenado en Colombia, pero desde ya su director espera que se pueda ver en salas de cine nacional, “para que sean testigos” de esta historia, grabada con actores naturales.
Pues Ubeimar es un profesor de 54 años con tres décadas de experiencia, ninguna en el cine. Ni, Yurlady, interpretada por la adolescente Rebeca Ríos.

Respecto a su método de trabajo con los actores y la atmósfera en el set, Soto dijo, en una entrevista para el festival, que “trabajé mucho en el guion e intenté que los personajes estuvieran muy definidos desde el principio, así que me basé mucho en lo escrito. Pasamos unos dos meses antes del rodaje trabajando con los actores en sus arcos dramáticos y sus diálogos”.
“Rodamos la película en Super 16 mm y no teníamos mucho material cinematográfico. En promedio, rodamos de 2 a 3 tomas por toma. El objetivo era que los actores llegaran al rodaje con un conocimiento profundo de su personaje, sus diálogos y las acciones en cada escena”.
“Durante el rodaje, mi intención era que todos disfrutáramos del proceso. Fue muy divertido. El hecho de que fuera una comedia contribuyó mucho a ello. Era un guion con muchísimas escenas para tan solo 30 días de rodaje”.
Finalmente, Soto reconoce que el público en el país no tiene mucha afinidad con los cineastas colombianos, por lo que “quise acercarme a nuestro público sin comprometer la narrativa ni los valores artísticos de la película”.

