Ocho invitados nacionales, dos internacionales y ocho distritales conformaron la oferta artística que tuvo este año Joropo al Parque 2025, un espectáculo lleno de tradición y vanguardia que puso a vibrar la Plaza de Bolívar.
Con 155 músicos en escena, ocho agrupaciones distritales, siete nacionales, por primera vez dos grupos internacionales y más de 38 mil asistentes, Joropo al Parque 2025 reafirmó una vez más a Bogotá como la casa grande del joropo.
¿Para dónde va el joropo? Tradición y nuevos rumbos, fue el concepto curatorial bajo el que se realizó el pasado sábado y domingo una nueva edición de Joropo al Parque. Donde más de 38 mil asistentes se dieron cita para bailar y cantar en este festival que planteó un recorrido sonoro por diversos lenguajes y estilos del joropo, desde sus raíces más profundas hasta las fusiones e innovaciones que lo proyectan hacia el futuro.
Se destaca, por ejemplo, el concierto de Anita Carranza y Tierra Nueva, con una puesta en escena que integró música y danza; Herencias, que conectó tradición con propuestas escénicas contemporáneas; Gustavo Rozo, quien con su agrupación ofreció un repertorio que demostró su gran dominio instrumental y Astrid Carolina, que evidenció el porqué es una de las grandes promesas del joropo en Bogotá.

También se destacaron los proyectos Nuevo Joropo, Laura Ramos, Vanguardia Llanera y Julián Coronado, todos ejemplos del vigor con el que el joropo crece y se reinventa en la capital, con propuestas nacidas en escuelas de formación, espacios culturales y procesos comunitarios.
En cuanto a los demás grupos, uno de los momentos más emotivos del festival se dio el sábado con la presentación de C4 Trío, considerado una de las propuestas musicales más innovadoras y originales de la movida musical venezolana.
Por su parte, el domingo se destacó la presentación de Edmar Castañeda, el arpista colombiano radicado en Estados Unidos, quien desarrolló un estilo sonoro que llevó al joropo hacia territorios jazzísticos sin perder su esencia llanera. A su vez, ‘El Yopo’, con una propuesta fresca y cercana a las nuevas generaciones, demostró que el joropo puede dialogar con otros lenguajes y seguir siendo profundamente llanero.



El festival también fue vitrina para las voces femeninas del llano. La araucana Laura Gaitán emocionó con una interpretación enérgica que puso a bailar al público, y desde Meta, Yuri Castañeda, mosteó porque es una de las mejores voces del Llano colombiano.
La cuarta edición de Joropo al Parque cerró con el casanareño Walter Silva, uno de los grandes embajadores del joropo, quien hizo una presentación emotiva con temas que transitaron por lo romántico, la sabiduría popular, el humor y el sentimiento campesino.
Con esta edición, el Festival Joropo al Parque reafirma su vocación de diálogo entre generaciones y territorios, con una programación que invita a vivir el joropo desde la diversidad, la emoción y el arraigo.
De acuerdo con María Claudia Parias, directora del Instituto Distrital de las Artes – Idartes “el festival se consolida como una apuesta institucional por la memoria cultural y la construcción de identidad desde la música, demostrando una vez más, que los Festivales al Parque son una política cultural que enriquece la vida de todas las personas en la ciudad”.






